Creo que no hace falta presentación ni testimonio para este hombre que, no solo aporto parte de su vida y su sangre a favor de los intereses del Argentino, sino que a mi entender, participó muy activamente en la constitución de la que después fuera la Barra Brava del Club.Unas líneas acerca de la foto que presento hoy: Jorge José Gilardoni, alias “Coco”.
- La foto data del año 1976, época de oro para la barra. Coco por entonces se desempeñaba como Intendente y entrenador de los remeros del RCA.
- Como intendente, tenía la misión de ser el anfitrión para todo socio que llegara al club, observando para ello una vestimenta acorde a su figura (generalmente ambo, con corbata y cabello prolijamente engominado hacia atrás)
- No recuerdo una palabra de más ni un grito... ni siquiera un reto. Sin embargo, desde Adan Petrusk (en el vestuario) hasta Eduardo Bustamente, Moreno y los boteros, todos cumplían con sus deberes, observándose botes en perfecto estado, sin averías ni suplementos, gracias a una labor que por momentos eclipsaba la función del propio Capitán, constituyendo un excelente colaborador de la función presidencial.
- En los entrenamientos, utilizaba un megáfono (que para la tecnología de la época, consistía en un altavoz de lata en forma de embudo invertido), que solía golpear con furia contra el borde de la lancha de entrenamiento, cada vez que Tarony no bajaba los puños o no apoyaba el bote como lo hacía Petek, o cuando Rebolledo no terminaba bien la remada, o cuando Rampoldi se disparaba con el carro en la toma en el single, o cuando Harris no abría bien los brazos en la toma, o el cuatro era una araña mas que un equipo de remeros.... (En suma, al finalizar cada entrenamiento, el megáfono era una masa informe de lata que había que reparar…)
Fue seguramente él, quien participó en la formación de lo que después fue la Barra Brava: Era para todos nosotros, un líder: nos observaba en cada detalle para que seamos los mejores a la hora de rendir en la competencia; Nos acompañaba regresando de la cancha, y solo se apartaba cuando ya nos faltaban 1000 metros (a la altura del Tigre Hotel) para llegar al Club. Nos cuidaba si sentíamos dolor luego de remar, corrigiéndonos el ataque de las palas y hasta enseñándonos a hacerlo a nosotros; nos condujo como equipo permitiéndonos competir en pistas como las de Mendoza, San Nicolás y La Plata, participando activamente en la enseñanza del remo, que alguno como en el caso de Riki, le valió no solo para ser Campeón Argentino, sino también participar por el torneo Mundial. Nos cuidaba en la alimentación y aconsejaba acerca del régimen de vida a llevar. Nos amparaba ante alguna situación que nos inculpara en problemas con la Prefectura (recordemos la salida de los 11 en un “B”) o en discusiones con Adan por ensuciarle el vestuario después de los partidos de football en la canchita embarrada del fondo, o por querer lavar el auto con el agua corriente (¿recuerdan el episodio de Erpen y la puteada a la madre de Adan?). En suma: nos aportó la actitud de mantener una conducta de camaradería entre nosotros, a dar todo por el bote en el que nos encontráramos, a cuidar y limpiar la embarcación después de cada salida, dando la cara por nosotros, muchas veces aunque nunca nos hayamos enterado…
Era el encargado de pilotear la lancha de entrenamiento, cuyo motor lo tenia a maltraer la mayoría de las veces…. Por eso, en cada salida, acarreaba una docena de bujías y una pico de loro, para asistirse en la mecánica.
Aunque no era socio, participaba de la vida del club casi como un miembro de CD aunque sin voto.
Hoy, pertenece al Club como socio honorario, tributo muy bien merecido para este hombre que además de ser el padre de uno de mis mas queridos amigos, fue un poco el padre de todos quienes aprendimos a remar en el club en aquellos tiempos."
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